La monitorización automática permite la observación mediante aparatos especiales de uno o varios parámetros para detectar posibles anomalías en una construcción, mediante el seguimiento de su evolución en el tiempo.
También se puede plantear con medidas manuales. Presenta la ventaja sobre la automática de que su coste de implantación es mucho más reducido, aunque el nivel de información que proporciona es menor. No obstante, es un método de instrumentación muy válido para estudios de patología y para el seguimiento de obras.




